La apnea obstructiva del sueño (AOS es el trastorno respiratorio durante el sueño más frecuente ya que afecta a un número muy elevado de personas en todo el mundo (entre el 5 y el 15% de la población según los diferentes estudios)
¿Cómo se produce?
La AOS se produce porque la vía aérea superior (la región de la garganta) se obstruye total o parcialmente, de forma repetida durante el sueño del paciente, lo que hace que el esfuerzo respiratorio, los niveles de oxígeno y la calidad del sueño se vean afectados.
Esto provoca una serie de síntomas que pueden afectar de forma importante a los pacientes, como ronquidos intensos, pausas en la respiración durante el sueño y sueño de escasa calidad. Durante el día, los pacientes pueden estar cansados y tener un nivel excesivo de somnolencia, la cual puede provocar una mayor frecuencia de accidentes de tráfico y laborales.
Síntomas
Ronquidos intensos
Apneas (pausas respiratorias)
Nicturia (orinar de noche)
Despertares frecuentes
Actividad muscular
Sueño intranquilo
Somnolencia diurna excesiva
Sensación de sueño no reparador
Cansancio crónico
Cefalea matutina
Dificultad de concentración
Depresión, irritabilidad
La AOS es una causa demostrada de hipertensión arterial, y además se ha relacionado con otras enfermedades importantes, como la diabetes, el ictus, la enfermedad coronaria, las arritmias, la enfermedad tromboembólica pulmonar, el deterioro cognitivo o la depresión, aunque el alcance de esta relación aún no está del todo definido.
Para hacer el diagnóstico de AOS, es imprescindible registrar la respiración del paciente durante el sueño, más frecuentemente mediante estudios de sueño realizados en el domicilio del paciente (poligrafía respiratoria), aunque a veces hay que recurrir a otros estudios más complejos llevados a cabo en el hospital (polisomnografía).
Figura. Registro de poligrafía respiratoria característico de AOS

Medidas
Las primeras medidas que siempre hay que indicar para el tratamiento de la AOS van dirigidas a corregir los factores que producen o empeoran el colapso de la vía aérea superior, siendo las más importantes el control de la obesidad y la abstención de alcohol, sedantes y relajantes musculares. Además, se dispone de un tratamiento muy eficaz, que es la aplicación de presión positiva continua en la vía aérea (CPAP), que consiste básicamente en un dispositivo que mantiene abierta la vía aérea durante el sueño, con la aplicación de un determinado nivel de presión a través de una mascarilla nasal u oronasal.
La CPAP ha demostrado su capacidad para mejorar la calidad de vida de los pacientes y para reducir las cifras de presión arterial, además de que puede influir favorablemente en la salud cardiovascular cuando el tratamiento se realiza de forma correcta (todas las noches, un número suficientes de horas).
En casos seleccionados, otros tratamientos como algunos dispositivos intraorales que se usan para dormir, o la cirugía ORL también pueden ser útiles.
